Los libros que marcaron mi vida

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libros, biblioteca, lectura

Un pequeño rincón con algunos de mis libros

Hoy he decidido que mi post no gire en torno de ningún libro en concreto sino que sea un homenaje a varios libros, más concretamente, a aquéllos que en algún momento de mi vida han sido importantes o reveladores para mí. Puede que sean miles los libros que he leído a lo largo de mi trayectoria como lectora y cientos de ellos me han cautivado, pero en este artículo sólo comentaré los que, de un modo u otro, han marcado la diferencia.

Nada más que aprendí a leer comencé, como todos, con las pequeñas primeras lecturas, sobre todo de la serie El barco de vapor. En un principio leía sólo los libros de lectura obligatoria del colegio, pero pronto empecé a demandarles a mis padres otros títulos que me llamaban la atención y amplié, mediante regalos de cumpleaños, reyes magos, etc. mi colección de primeros libros. Estos ejemplares fueron poco a poco introduciéndome en el mundo de la lectura sin piedad, pero mi herida de gravedad, la que me marcó como lectora empedernida para el resto de mi vida me la infringió la colección de “Las aventuras de los Cinco” de Enid Blyton. Nunca olvidaré las horas que pasé sumergiéndome en las historias de cinco chicos que tenían la suerte de correr aventuras fantásticas con barcos hundidos, contrabandistas, faros abandonados y trenes fantasmas de por medio. A través de esta larga serie de libros empecé a madurar como lectora y creo que gracias a ellos mi imaginación y vocabulario de enriquecieron notablemente. Tenía unos ocho años y había palabras que eran desconocidas para mí pero las aprendí sin darme cuenta gracias a estos chicos y sus vidas envidiables.

Mi infancia transcurrió feliz acompañada de estos y muchos otros libros, pero en mi adolescencia empecé a interesarme por libros más profundos y complicados, que supusieran una lectura diferente. Fue cuando decidí atreverme con ejemplares que encontré en la biblioteca personal de mi madre como “Cien años de soledad” del incomparable Gabriel García Márquez que leí con catorce años de edad durante unas vacaciones de semana santa lluviosas y desapacibles. Mi mundo lector sufrió una importante modificación con esta obra, muy diferente a todo lo que había leído con anterioridad y me abrió los ojos y la mente a la literatura con sabor latinoamericano, pero sobre todo al género del realismo mágico, del cual ya he hablado con anterioridad en este blog.

Un par de años después, en el instituto, probé con un autor del que más de un profesor hablaba maravillas: José Saramago y su “Ensayo sobre la ceguera” me enseñaron un tipo de literatura del que ahora me considero casi fanática y aprendí que un autor puede atreverse a utilizar un estilo único con una intencionalidad dada, sin que la calidad de la obra se vea afectada. Con Saramago, logré comprender que el mundo de la literatura también es flexible y un escritor es una especie de dios que puede jugar con los elementos a su antojo, con admirables resultados muchas veces. Ni que decir tiene que las obras de este escritor portugués fueron desfilando por mi vida y engrosando mi librería personal a partir de ese momento.

La facultad supuso para mí una especie de maná literario, porque poseía una extensa biblioteca de obras narrativas y pude disfrutar de muy diversas obras, de autores diferentes en épocas y culturas distantes entre sí y no puedo recordar todas las obras que leí durante este período de mi vida. Pero hubo una serie de libros que me engancharon bastante: la saga “Los hijos de la tierra” de J.M. Auel (la cual también he reseñado con anterioridad) me trasladó a un época histórica que ningún libro leído hasta el momento me había mostrado: el paleolítico. No pude dejar de seguir y admirar estos libros con los que aprendí muchísimo sobre una parte fundamental de nuestra historia de la que apenas tenía constancia.

Tras la facultad seguí leyendo muchísimo, probando siempre géneros y autores diferentes y creando toda una colección de autores imprescindibles en mi biblioteca. A día de hoy, sigo leyendo a mis autores predilectos, esperando con ansiedad sus nuevos libros y doy la oportunidad a otros menos conocidos, a la vez que me acerco a clásicos pendientes que se quedaron en el tintero y sueño con sacar tiempo para también releer libros como los que ya he comentado. Estoy en una etapa en la que no me cierro a ningún género ni autor y pruebo cosas diferentes, pero sé que no tardará en llegar un libro que me cambie de nuevo como lectora, ofrenciéndome algo totalmente nuevo y revelador para mí. Cuando llegue, qué mejor lugar que mi blog para contarlo.

Y a ti. ¿Qué libros te marcaron o cambiaron y por qué? Tengo mucha curiosidad por saberlo. Cuéntamelo…

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7 comentarios en “Los libros que marcaron mi vida

  1. J___J

    Gracias por el post! no he podido dejar de pensar en esos libros que también han significado algo en mi vida, que en cierto modo han construido el yo que soy ahora. Me ha encantado hacer ejercicio de memoria y, por ejemplo, recuerdo el primer libro que me leí! cuando era un renacuajo. Era, casi obvio, del barco de vapor (edición azul!) y se llamaba “Historias de ninguno”.. un cuento a la manera de Pulgarcito, ya que trata de un niño “tan pequeño tan pequeño que sus amigos le llamaban Ninguno”.
    Un poco mayor, solo un poco, recuerdo también del barco de vapor “Vania el forzudo”. Creo que este libro también fue el primero que me releí.
    Mi hermano Alex, mi hermano mayor, grandísimo lector, mucho más que yo y al que tengo que agradecer la colección que tuvimos y tenemos en casa (cada vez que visito a mis padres me traigo un ejemplar), a la edad de 13 años me regaló y me acompañó en la lectura de “La Historia Interminable”. Por cada capítulo me preguntaba y hablábamos de las aventuras de Sebastian y Atreyu. En ese momento él tenía 21 años y disfrutaba solo viéndome disfrutar a mí.
    Del instituto destacaría, aparte de los clásicos obligatorios de Lengua, “El guardián entre el centeno” que escogí entre una larga lista para hacer un trabajo de Filosofía. Recuerdo la complicidad que hubo entre el protagonista de este libro y mis 17 años, ese pensamiento atormentado, esas dudas que solo un adolescente puede tener y que busca no sabe dónde.
    Mi amigo y profesor de esta asignatura me regaló para mi aventura universitaria en Granada “La insoportable levedad del ser” de Milan Kundera. Con este libro me hice mayor y le siguió “El libro de los amores ridículos”. Estos libros me acompañaron en esa época en la que empecé a disfrutar de verdad del sexo y las relaciones esporádicas. De esta época en Granada recuerdo con cariño la poesía de Luis García Montero y las quedadas con mis amigos en “la tertulia”, un café de Granada y punto de encuentro de literatos en la ciudad (Oh! Granada! Oh! la bohemia!).
    Cuando vine a Sevilla dejé de leer, no sé por qué, pero sí recuerdo cuando lo retomé y no dejar nunca que pase un día sin tener un libro en la mesilla de noche. Eso fue gracias a las “Aventuras del capitán Alatriste”. Pardiez! esta saga ha hecho que me levante del sofá y que blande una espada imaginaria con la derecha mientras sigo leyendo con la izquierda.
    Ahora, con mis treinta años recién cumplidos, me he vuelto a emocionar de nuevo. “Los detectives salvajes” ha sido otra recomendación de mi hermano mayor que me conoce mejor que yo (gracias de nuevo). Tras este libro (una lectura más madura, que pido más de la lectura) estoy inmerso en “2666”, la obra póstuma de este mismo autor, y sin haberlo terminado aún ya te digo que va a ser uno de esos libros.
    Roberto Bolaño… esa es mi recomendación.

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    • Me alegro mucho de que te haya gustado y servido para rememorar esas grandes lecturas y momentos. Hablas de libros que me encantan como “La historia interminable” “el guardián entre el centeno” o la saga del gran Alatriste. Me apunto tus recomendaciones. “La insoportable levedad del ser” la tengo en la lista de pendientes pero ahora lo subo varios puestos en la lista porque tienes buen criterio. Jejeje. Gracias por tus recomendaciones!! Nos leemos!!

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  2. Me ha gustado este post ya que tocas un tema muy peculiar de los libros, a saber: su capacidad de influir en nuestra vida. Personalmente, he disfrutado mucho de los libros de mi autor favorito: Milan Kundera, quien me parece que tiene una capacidad única de exponer la ingenuidad, la pureza, la belleza y hasta el absurdo del ser humano y su vida. Sus textos siempre encienden mi corazón. También he leído varios libros de García Márquez y me han dejado esa huella agradable de su lectura. Finalmente, el libro “El Profeta” de Khalil Gibrán me parece de una belleza increíble y capaz de tocar el espíritu y alegrarlo.
    Saludos.

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